20/2/11


MegaPost: Vampiros esa morbosa fascinación

Con el estreno de esta semana de Criatura de la noche, la aclamada película sueca que ya cosechó 55 premios, una nueva historia alimenta a los fanáticos del género fantástico; ¿Qué tiene de real la leyenda de los “señores de la noche”?
Misterio, crímenes, miedo y sangre. Mucha sangre vertida en el mundo de un niño de 12 años y su nueva amiguita vampiresa. Eso es lo que promete la multipremiada película Criatura de la noche, que se podrá ver en nuestro país desde mañana.
La historia transcurre en un suburbio de Estocolmo donde Oskar conoce a Eli, una niña que debe mantener su pálida piel lejos de la luz del sol y que posee una habilidad física sobrehumana. Además, tiene sed de sangre. Dirigida por el cineasta sueco Tomas Alfredson, ha recibido 55 premios, incluídos el de mejor película en el Festival de Sitges y en el de Tribeca y el “Méliès de Oro al mejor film fantástico europeo del año”.
Vampiros de ayer y hoy

El mundo de los “señores de la noche” ha despertado fascinación en la gente desde tiempos inmemoriales. Ya en la mitología griega encontramos historias sobre las empusas y las sirenas, que seducían a los hombres desprevenidos para asesinarlos y alimentarse de su sangre y entrañas. No obstante, la atracción particular de los vampiros tiene que ver con la posibilidad de la vida eterna. Según cuenta la leyenda, estas criaturas pueden mantenerse vivas mientras se alimenten de sangre humana.
Sangre azul: vampiros “reales”
La historia más conocida sobre vampiros es la del conde Dracul (o Draculea), que se convirtió en la leyenda “oficial” por medio de la novela de Bram Stoker, Drácula, basada en este personaje real.
Vlad Draculea III, vivió en Rumania, entre 1431 y 1476. Fue el príncipe de Valaquia, más conocido como “el Empalador”, porque tenía predilección por una técnica de tortura y ejecución que consistía en introducir un palo sin punta por el abdomen, fijarlo con un clavo y después levantarlo en el aire hasta que la víctima moría. En sucesivas guerras por defender su reinado, llegó a asesinar y torturar a miles de personas sin piedad alguna. Hasta ahí, un líder sanguinario más de las cruzadas medievales. Pero cuenta la historia que Draculea no sólo disfrutaba viendo el sufrimiento de sus víctimas, sino que recogía su sangre en una copa y la bebía mientras cenaba ante la agonía de los “empalados”. De ahí la leyenda. Y la posteridad.
Sin embargo, no fue el único aficionado a la sangre humana. La mayoría de los acusados de “vampirismo” también pertenecieron a familias nobles.
Cuando la madre de Erzsébet Báthory dio a luz a una niña de grandes ojos castaños en un típico castillo medieval de la entonces Hungría, no imaginó que su bebe pasaría a la historia como “la condesa sangrienta”. Cuenta la leyenda que entre 1604 y 1610, la “vampiresa” secuestró a 612 mujeres jóvenes a las que torturó y desangró hasta la muerte. Tiempo después, sus sirvientes atestiguaron que la condesa usaba la sangre para darse baños y beberla siguiendo los ritos de la magia roja o hematomancia, según la cual se conservaría joven eternamente.
“Me gusta ver correr la sangre, me proporciona un gran placer”. Esta es una de las frases que se le adjudica al barón Gilles de Rais, uno de los vampiros más famosos por lo aberrante de los crímenes de que se lo acusa. Allá por el 1400, su pasión por matar se inició en la Guerra de los Cien Años, donde luchó junto a Juana De Arco. Una vez cumplida su misión militar, se convirtió en un asesino serial. Entre 1432 y 1440 se cuentan 1000 desapariciones de niños de entre 8 y 10 años en Bretaña, Francia. Dicen que antes del amanecer el vampiro salía a recorrer las calles y aterrorizaba a los habitantes del pueblo.
Otro noble que pasó a la posteridad por su leyenda es Henry Fitzroy. De él se sabe que fue el único hijo natural reconocido de Enrique VIII, que murió a los 17 años de tuberculosis, y que su espíritu vagó por las calles de Inglaterra en los tiempos de Shakespeare. El mito que hizo de su fantasma un legendario vampiro, dio origen a la serie Blood Ties, según la cual Fitzroy no murió de tuberculosis sino que fue seducido por una vampiresa que bebió su sangre para condenarlo a la eternidad.
Ajo, estacas y cazavampiros, en la ficción
Las diferentes leyendas sobre vampiros en general y la historia del conde Draculea, en particular, inspiraron al escritor Bram Stoker para su novela Drácula, un clásico que potenció el mito y lo llevó a ser muchas veces representado en el cine, la televisión y el teatro.
La pantalla grande tomó esta temática con ficciones al respecto desde sus inicios: en 1922 se estrenó Nosferatu, la primera ficción inspirada en la novela de Stoker, un clásico del cine mudo mundial.



Otro destacado film sobre vampiros es el de Roman Polanski, La danza de los vampiros, estrenado en 1967.


En base a esta historia se hizo un musical, The dance of the vampires , que fue estrenado en 1997 en Viena, y en 2002, en Broadway.
Una de las versiones más populares es la de Francis Ford Coppola, estrenada en 1992, con Gary Oldman, Anthony Hopkins y Winona Rider.


En 1973, Anne Rice escribió una de las novelas sobre vampiros más exitosas: Entrevista con un vampiro, cuya versión cinematográfica, estrenada en 1994, arrasó con las taquillas de todo el mundo. Dirigida por Neil Jordan y con guión de la propia Rice, sumó en su elenco a estrellas de la talla de Brad Pitt, Tom Cruise y Antonio Banderas.
Por estos tiempos el furor por los vampiros se reavivó con la saga literaria de Crepúsculo, que cuenta la historia del peligroso romance entre un vampiro adolescente y su compañera de colegio. Escrita por Stephanie Meyer, la serie cuenta con cuatro libros: Crepúsculo, Luna nueva, Eclipse, y Amanecer , y hasta ahora se estrenaron dos películas:
Crepúsculo
La última película basada en estos legendarios seres es la ya nombrada Criatura de la noche, estreno de esta semana.






En la pantalla chica también hubo quien se ocupó de la leyenda de los “chupasangre”:
Buffy, la cazavampiros, fue una de las series de televisión que trataron el tema, y tuvo gran repercusión en la audiencia. Se mantuvo durantes 7 temporadas convirtiéndose en una de las favoritas de los adolescentes.
El éxito de Buffy originó su secuela, Angel , que toma el nombre del amor imposible de la “cazadora”, un vampiro que recuperó su alma y se dedica a ayudar en la lucha contra el mal.
En 2006, le llegó el turno a la serie Blood Ties , adaptación televisiva de las novelas de Tanya Huff que toma como base la historia de Henry Fitzroy, antes mencionada.


Más recientemente, en 2008, se estrenó True Blood, una serie de corte más futurista, en la que los vampiros conviven con los mortales en un pueblo de Louisiana, alimentados por una sangre sintética importada de Japón. Esta tira ya va por su tercera temporada y ha conquistado los corazones de los amantes del género.
Pero eso no es todo. Este año, también trajo otra historia pensada para el público adolescente y protagonizada por estos seres especiales: The Vampiries Diaries, que está basada en los libros del escritor norteamericano L. J. Smith.
fuente lanacion
via thevampireclub

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